¡En ocasiones las princesas no viven en castillos!
La experiencia nos dice que cuando el objetivo prioritario de una boda es pasárselo bien, el resultado suele ser un rotundo éxito.
Lo teníamos muy claro, una boda íntima, frente al protocolo, las modas y los lugares comunes, ellos decidimos anteponer nuestros gustos y casarnos como queríamos casarnos, celebrando el amor por todo lo alto en una fiesta inolvidable. La elegancia y el saber estar de Josué unido a la belleza de Bárbara, vestida con un traje de Immacle y tocado de Martina Dorta, los familiares, amigos, y todo lo que se organizó hicieron de esta boda un placer para los sentidos.
La ceremonia se realizó en el bonito pueblo sevillano de Cazalla de la Sierra. Allí tuvo lugar una ceremonia civil preciosa, con la luz mágica del atardecer que también pudimos disfrutar. Familiares y amigos tomaron la palabra y desbordaron un torrente de emociones reales y lágrimas de felicidad.
La fiesta se prolongó hasta altas horas de la madrugada, caracterizada siempre por el impresionante derroche de alegría de las personas en la pista de baile. El buen humor de todos los asistentes dibujaba sonrisas sus caras en cada minuto, y en el baile dieron rienda suelta a toda su alegría, dejándonos grandes momentos para el recuerdo.
Una hermosa velada que recordaremos siempre.

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